Los economistas han destacado siempre el importante papel de la escasez como característica fundamental en los problemas con los que se enfrentaba su investigación. La escasez de los recursos relaciona dos aspectos diferentes: el de los fines o necesidades y el de los bienes para atenderlos o satisfacerlos.
La ordenación de las necesidades se vuelve requisito previo a sus satisfacción. El hombre, persigue una pluralidad de fines, estos fines generan deseos y necesidades que el hombre ordena según su importancia. La pirámide de necesidades elaborada por Maslow es una de las más utilizadas. Esta ordenación es previa a la utilización de los medios. Si el hombre no pudiese ordenar jerárquicamente sus deseos y necesidades no podría aplicarse a su satisfacción, se encontraría como el asno de Buridán, que murió de hambre y sed porque, sintiendo ambas necesidades, no podía ordenarlas, situado como estaba ante la cebada y el agua.
Establecido este orden, se han de buscar los medios a cada fin. Los conceptos de necesidades y de bienes son así correlativos. Bien no es más que un objeto apto para satisfacer una necesidad, se entiende por tanto, que por bien no solo hay que entender los objetos materiales, sino, asimismo, los servicios. En este sentido, debemos siempre tener en cuenta que el fin de la actividad económica no es producir bienes, es satisfacer necesidades. La producción por la producción se convierte en un absurdo económico.
Todas las necesidades humanas precisan de bienes -o servicios- con los que satisfacerlas, pero la conducta humana que emplea bienes para satisfacer necesidades sólo será económica, en primer lugar los bienes utilizados son escasos. y en segundo lugar si los bienes utilizados son susceptibles de usos alternativos.