martes, 19 de agosto de 2014

sábado, 21 de junio de 2014

El precio de la matrícula universitaria en España entre las más caras de Europa

La universidad española está entre los nueve países con los precios más altos de la UE y tiene 12 naciones por delante en cobertura de becas


Fuente: Informe de la Comisión Europea National Student Fee and Support Systems 2013-2014.

Los universitarios griegos no pagan un euro por ir a clase. En Francia hay desgravaciones fiscales para las familias. Alemania, a diferencia de la mayoría, se ha replanteado los precios de los campus a la baja en tiempos de crisis. En España, donde los precios de las tasas llevan tres cursos disparados, se acaba de abrir un nuevo debate. La secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Monsterrat Gomendio, apuntó hace una semana a la opción de “evolucionar” a un sistema de préstamos, como el que tiene el Reino Unido.

No es lo mismo estudiar en un punto u otro de la Unión Europea. Ni por contenidos, ni por precio. España está en el grupo de los países con los precios más altos de la Europa de los 28 para estudiar un grado. Según datos recientes de la Comisión Europea (que miden la horquilla de precios entre las matrículas más altas y las más bajas), España sería la novena con los precios más altos en la horquilla superior (2011 euros) y la octava en la parte baja de esa horquilla, con 713 euros. Está por detrás de Reino Unido, Estonia o Irlanda, entre otras. Hay 12 países, además, con una cobertura más amplia de alumnos becados, por detrás de Francia, Irlanda o Reino Unido.

En el otro extremo, están los países nórdicos (Finlandia, Dinamarca y Suecia) con Grecia o Austria. En todos ellos, las universidades públicas están libres de tasas. Otros mantienen precios casi simbólicos, como Francia, la República Checa, Alemania o Polonia. Son datos del reciente informe de la Comisión Europea National Student Fee and Support Systems 2013-2014 (tasas estudiantiles nacionales y sistemas de ayudas). El estudio –que no incluye datos de Holanda y Luxemburgo porque no se facilitaron, pero sí de países que no están en la UE28- destaca que las becas basadas en criterios económicos son las más usadas en la educación superior en Europa, frente a algunas excepciones que emplean criterios de mérito como los que España endureció en 2012 (Bélgica, Grecia e Italia). Solo Islandia y Montenegro tienen sistemas exclusivos de préstamos y hay países en los que, además de las ayudas directas a los estudiantes, se aplican exenciones fiscales a las familias.

Los préstamos para estudiantes universitarios son habituales en la UE. En 17 de los 28 países ofrecen o avalan préstamos, pero solo llegan a una parte muy baja de los estudiantes, desde el 0,1% en Francia al 11% en Letonia. Francia los puso en marcha en 2008 para menores de 28 años, con un importe máximo de 15.000 euros. En Letonia disponen de dos tipos de préstamos, uno para pagar el coste de la matrícula y otro para los gastos del día a día. En este caso el dinero debe ser devuelto un año después de haber finalizado los estudios.

En Dinamarca también la mitad de estudiantes se acogen a créditos de unos 400 euros mensuales, que deben ser devueltos en un plazo de 15 años, aunque paralelamente tienen un sistema de becas del doble de importe para poder independizarse. “Aquí los jóvenes se independizan muy pronto y esto les ayuda para empezar una vida fuera de casa de los padres a edades tan tempranas”, tercia Vera Sacristán, presidenta del Observatorio del Sistema Universitario, un organismo que ha presentado este viernes el informe El coste de estudiar en Europa", basado en el trabajo de la Comisión Europea.

Sacristán, coordinadora del estudio, señala que en función del poder adquisitivo de la población, las universidades públicas españolas son las sextas instituciones con los precios de grado más elevados de Europa, encabezadas por las de Cataluña, cuyos precios mínimos sólo supera Irlanda, Irlanda del Norte y Gales.

En cuanto al coste de los másteres, Sacristán ha destacado que los precios mínimos en máster en Cataluña son casi el doble de caros que los precios máximos existentes en 21 de los 38 países analizados. A este respecto, el informe destaca que en la mayoría de países y regiones europeas estos estudios tienen el mismo precio aproximado que los grados. En España, en cambio, el precio de máster sí es superior al de los grados.

IVANNA VALLESPÍN / PILAR ÁLVAREZ Barcelona / Madrid 20 JUN 2014 - 19:26 CET44

domingo, 20 de abril de 2014

Profesor universitario [12 C x 338 € /m] por Ivanna Vallespín

"Jaume Sastre (30 años), doctorado en Historia de la Ciencia por la Universidad Autónoma, trabaja como profesor asociado de Filosofía desde hace tres años en la Universidad de Barcelona. Este semestre imparte 12 créditos, lo que se traduce en unas 20 horas a la semana contando docencia presencial, atención a los alumnos y preparación de las clases. Su nómina es de 338 euros al mes netos. “Es una explotación”, se queja el docente, que admite que sobrevive gracias a lo que le prestan sus padres. “Con este sueldo no me llega para comer”, lamenta.

La situación de precariedad laboral está fuertemente ligada a gran parte del colectivo de profesores asociados, que son unos docentes contratados temporalmente que, según la ley, tienen una experiencia reconocida y una nómina en el sector privado, pero se les ofrece dar clases para que transmitan a los alumnos su conocimiento sobre el mundo exterior y el mercado laboral. Pero en la práctica, muchos de los asociados no tienen esa nómina principal y las universidades empezaron hace años a utilizar esta figura contractual para incorporar docentes a bajo precio. “Somos manos de obra barata”, resume Sastre.

Para denunciar esta situación la Asamblea de Profesorado Reclamante de la UB ha puesto en marcha la campaña Apadrina un asociado. “No pedimos caridad ni pretendemos recaudar dinero, lo que buscamos es visualizar la extrema precariedad en que vivimos”, tercia el docente. Quieren evidenciar también la paradoja de que personas con una alta formación estén realizando un trabajo de responsabilidad, pero mal pagado. “¿Y por qué lo hacemos, por qué lo permitimos? Pues porque se aprovechan de que no tenemos otra cosa”, se queja Sastre.

De hecho, la precariedad es una realidad bastante extendida en las plantillas universitarias. Un reciente estudio de la Asociación Catalana de Universidades Públicas rompió con el tópico de que los profesores universitarios están bien remunerados y reveló que un 50% de ellos trabaja con sueldos precarios que oscilan entre los 300 euros, en el caso de contratos parciales, y los 1.500 euros con jornada completa.
David Carpio, presidente del comité de empresa de la UB tacha estos sueldos a tiempo parcial de “ridículos y nada convenientes”, pero matiza que están pensados para aquellas personas que tienen una nómina en la empresa privada. Y añade que otro de los problemas que se produce es la situación “contractual inadecuada”, los conocidos como “falsos asociados”.

Del total de 5.300 docentes que forman la plantilla de la UB, 2.100 son asociados. El comité no se atreve a cuantificar cuántos están en situación irregular, pero prepara una estadística. “Serían aquellos que están haciendo la tesis o que son doctorados acreditados que se les hace un contrato asociado cuando lo correcto sería que fueran investigadores en formación, ayudantes, agregados, lectores o titulares”, resume Carpio. “El motivo es que son más baratos”, zanja. La UB admite que en estas condiciones, hay 67 profesores.


viernes, 11 de abril de 2014

viernes, 14 de febrero de 2014

Generational Mobility in the United States-Becker

The degree of mobility over time measures how the income and education of children of parents with relatively low education and income compares to the income and education of children from more successful families. President Obama along with many others, has claimed that the degree of mobility in the US declined over time. Yet the limited available evidence does not support these claims about declining mobility during past 20-30 years (see the recent study by Chetty, et al, “Is the United States Still a Land of Opportunity?” January, 2014).

Some of the claims about declining mobility appear to depend on the large increase in income inequality since 1980. Not only have the incomes of the top 1% increased much faster than other incomes, but also incomes of college graduates have grown substantially relative to the incomes of persons who did not graduate from college. Nevertheless, an increase in the spread of incomes at a moment in time does not necessarily imply a change in the degree of mobility of their children. For example, income inequality in the parents’ generation could increase, and that higher inequality could be maintained into the children’s generation, and yet the upward mobility of children from poorer families (or the downward mobility of richer children) could be increasing over time.

Although there is no necessary connection between inequality and mobility, one should expect some causation from lower mobility to greater inequality in succeeding generations. For lower mobility means that children from poorer families tend not to do as well as they formerly did, and children from richer families do better than formerly. Over time, this stretches out the income distribution and produces greater inequality. In this case, the causation runs from mobility to inequality, not from inequality to mobility.

A few economists have produced evidence that countries with greater inequality tend to have lower mobility (see Corak, Journal of Economic Perspectives, 2013). For example, Scandinavian countries tend to have both relatively low inequality and high mobility. The causation in their analysis usually runs from greater inequality to lower mobility. Nevertheless, a close examination of the empirical basis for this claim suggests that the relation between inequality and mobility across countries may actually be quite weak (see the preliminary work by the Chicago graduate student Bradley Setzler).

Just as many forces determine the degree of income inequality, so too does the degree of mobility in income and education between parents and children have many determinants. The most important ones are 1) the investment of time and money by parents with different levels of education and income in improving the human capital of their children, 2) the degree of transmission of various types of abilities from parents to children, 3) the magnitude of government spending on the human capital formation of children, and 4) whether this government spending is relatively greater or smaller for children from disadvantaged backgrounds.

The nature of these influences on the degree of mobility implies that greater mobility is not necessarily “better”, at least as judged by the degree of efficiency of the human capital investment process and the market for earnings. For example, if the parent-children transmission of abilities is high or parental education is highly productive in raising the human capital of their children, one would expect an efficient investment process to have a low degree of parent-child mobility in education or earnings. On the other hand, low mobility may be a sign of inefficiency if say able children of poorer parents are unable to obtain the education consistent with their abilities.

These reflections are relevant in trying to evaluate the degree of mobility in the US compared to other countries. The intergeneration elasticity (IGE) measures the effect of an increase or decrease in the income of parents relative to the mean income of their generation on the incomes of their children. An IGE of say 0.4- about the IGE for the US- means that a 10% increase in parental income raises their children’s income on average by 4% relative to the mean income of the children’s generation.

The IGE for the US is higher than those for Japan and many Western European countries, and is below those for many Latin American countries. Even though mobility in the US may not have fallen over time, does the relatively high IGE for the US compared to other developed countries indicate that American mobility is too low?

A major reason why the answer to this question may be in the affirmative is the high and relatively stable American dropout rate from high school of poorer African Americans and Hispanic Americans. I believe much of the blame rests with the fact that many children from minority families are raised with a single and not very educated parent, and that the quality of the schools attended by minority children is deficient. The interaction of these two forces produces a deadly mixture holding back the progress of minority children. The degree of mobility would increase significantly if ways could be found to efficiently lower the high school dropout rate.

martes, 21 de enero de 2014

Diagnóstico - Economía - Tendencias

Rentabilidad de la inversión en educación:

 Los salarios medios de los universitarios en la zona euro son un 32% mayores que los de España. (S. 13/25)  





Cuestiones
  • Implicaciones para la recuperación económica interna
  • Análisis de costes-beneficios de la inversión en educación
  • Tasas de Retorno